Aire acondicionado no arranca: motivos clásicos y diagnóstico

¿Tu aire acondicionado no arranca? Repasamos las causas más habituales: alimentación, mando, sensores, protecciones, presostatos, placa y compresor. Guía clara y segura.

Pulsas el mando y nada sucede: sin luces, sin ventilador, sin respuesta inmediata. Ese escenario describe un aire acondicionado no arranca. Puede deberse a un corte eléctrico, un bloqueo de seguridad o una orden perdida.

Vas directo a lo útil: causas clásicas y señales para entender por qué no enciende o no inicia ciclo. Verás cómo identificar problemas de alimentación, mando a distancia, sensores, protecciones, placa electrónica, ventiladores y compresor, sin pasos de desmontaje.

Aprenderás a leer indicios claros: luces que parpadean, un código de error insistente o silencio total. También diferencias entre equipos inverter, multisplit y de ventana para que el síntoma tenga contexto y no pierdas tiempo.

El objetivo es darte criterio práctico para describir el fallo con precisión, evitar riesgos y decidir cuándo llamar al técnico. Con esta guía sabrás qué mirar, cómo interpretarlo y qué información compartir para acelerar una solución segura.

Qué significa que el aire acondicionado no arranca

Cuando decimos que un aire acondicionado no arranca, nos referimos a que la unidad no inicia su secuencia normal: no responde al mando, no encienden las luces habituales, no sopla el ventilador interior o lo hace sin llegar a activar el ciclo de frío o de calor. En otras palabras, el equipo no pasa de “en espera” a “en marcha”.

Este comportamiento puede ser un bloqueo preventivo (el propio aparato se protege) o una falta real de orden o energía. Distinguir entre ambas situaciones ayuda a decidir si conviene esperar, revisar aspectos básicos de uso o solicitar asistencia profesional.

Qué engloba “no arranca” en la práctica

Hay casos de silencio total: nada se ilumina, no suena ningún pitido y las lamas no se mueven. Aquí suele haber un corte de alimentación o un problema en la ruta de energía hacia el equipo.

También existe el “intenta, pero se detiene”: se escucha un clic o un breve soplido y, de inmediato, todo vuelve a apagarse. Esto suele indicar que el aparato ha detectado una condición inadecuada y se ha protegido.

Un tercer escenario es el de respuesta parcial: el ventilador interior enciende, pero no aparece el frío o el calor. La unidad interpreta que todavía no es seguro o necesario activar el ciclo principal.

Por qué ocurre: control, energía y seguridad

En muchos hogares, el origen está en una orden que no llega. Un mando con pilas débiles o un receptor que no capta bien la señal puede hacer que el equipo “no se dé por enterado”. El resultado parece una avería, aunque sea un tema de control básico.

Otra posibilidad es la falta de alimentación en parte del sistema. A veces la unidad interior tiene luz, pero la exterior no recibe la orden o la energía necesarias para empezar. Esto se percibe como “no enciende”, porque el ciclo de climatización nunca arranca del todo.

Los equipos modernos incorporan modos de protección. Si detectan algo fuera de parámetros seguros (temperatura, flujo de aire, condensados sin evacuar), prefieren no arrancar antes que dañarse. No es un fallo caprichoso: el aparato se está cuidando a sí mismo.

Señales que ayudan a interpretar el síntoma

Las luces del frontal y el display aportan pistas. Un parpadeo repetido o un código de error son formas de avisar que el equipo ha identificado una condición que impide el inicio. Anotar el patrón o el número de parpadeos resulta muy útil para explicar el problema.

El sonido también orienta. Si no hay ningún ruido, probablemente no hay orden o energía. Si hay un clic y luego silencio, el sistema ha intentado iniciar y se ha detenido por seguridad. Si el ventilador interior funciona, pero no aparece el frío o el calor, la unidad podría estar esperando condiciones adecuadas.

El tiempo es relevante. Tras un corte de luz o un cambio de modo (frío/calor), muchos equipos aplican un retardo intencional de varios minutos. Durante ese lapso, parece que “no arrancan”, aunque en realidad están esperando el momento seguro para hacerlo.

Contexto de uso y entorno

Un ajuste de modo inadecuado puede confundir. En “ventilación”, por ejemplo, el equipo mueve aire sin activar el ciclo de frío o calor. Si se espera refrigeración inmediata en ese modo, parecerá que el aparato “no hace nada”.

La temperatura de consigna también influye. Si se fija una meta muy cercana a la temperatura ambiente, el equipo puede decidir que no es necesario iniciar el ciclo. Subir o bajar ligeramente el ajuste puede cambiar la respuesta.

El entorno físico cuenta. Filtros muy sucios, salidas de aire bloqueadas o una unidad exterior sin espacio para ventilar elevan el esfuerzo del sistema. Ante esa situación, el aparato puede posponer el arranque o detenerse al instante para evitar sobrecalentarse.

Qué intención hay detrás de entender el “no arranca”

La meta no es desmontar nada ni forzar la marcha, sino entender el síntoma. Conocer estas posibilidades ayuda a describir mejor lo que pasa: si hay silencio total, si aparece un código, si el ventilador funciona pero no llega el frío o el calor, o si todo se detiene en segundos.

Con esa información, será más fácil comunicar el caso y tomar una decisión segura. A veces bastará con esperar el retardo normal, corregir un ajuste o mejorar el flujo de aire. En otros casos, la persistencia del bloqueo sugiere la necesidad de una revisión profesional.

cuando un aire acondicionado no enciende o parece no iniciar su ciclo, puede tratarse de una orden que no llega, de energía que no alcanza a la unidad, o de una protección que evita daños. Identificar en qué categoría encaja tu caso es el primer paso para avanzar sin riesgos.

Causas clásicas y síntomas comparados

Cuando el aire acondicionado no arranca, conviene comparar señales sencillas: ¿hay luces, ¿suena un pitido, ¿intenta empezar y se para? Esta tabla junta causas habituales con lo que tú puedes ver y oír, sin abrir el equipo ni usar herramientas.

La idea es ayudarte a identificar patrones claros. Si reconoces el tuyo, podrás explicar mejor el problema y evitar pruebas que empeoren la avería o pongan en riesgo la instalación.

Causa clásica Qué notarás Dónde actúa Qué indica / Próximo paso
Sin alimentación (magnetotérmico/fusible) Silencio total. Sin luces ni display. No responde al mando. Interior y/o exterior Fallo eléctrico básico. Revisa protecciones visibles; si persiste, técnico.
Mando a distancia o receptor IR No hay pitido ni cambio en el display. Pilas débiles o mal colocadas. Control local Prueba con pilas nuevas o mando alternativo compatible. Si no responde, técnico.
Placa electrónica (control/potencia) Luces erráticas, reinicios, códigos extraños. A veces arranca y se cae. Lógica y relés Bloqueo de seguridad o fallo de control. Requiere diagnóstico profesional.
Sensor/sonda de temperatura (NTC) Código de error o luces parpadeando. No inicia ciclo. Protección térmica Lectura inválida. El equipo se protege. Sustitución/verificación por técnico.
Presión fuera de rango (presostato/protección) Intenta arrancar y se para al instante. A veces hace un clic. Circuito frigorífico Puede haber falta de refrigerante u obstrucción. No forzar. Llamar a técnico.
Condensador de arranque degradado (no inverter) Zumbido sin giro o ventilador inmóvil. Arranques fallidos repetidos. Motor ventilador/compresor Componente fatigado. Reemplazo por profesional para evitar daños mayores.

Si hay silencio absoluto, la pista principal es la alimentación. Si aparecen luces o códigos, la atención pasa a control y sensores. El zumbido sin movimiento suele apuntar a un problema de motor o condensador en equipos sin tecnología inverter.

Usa la tabla como guía de conversación con el servicio técnico: anota lo que ves y en qué orden sucede. Evita forzar arranques repetidos. Si el equipo se protege y se detiene de inmediato, corta su uso y solicita una revisión para confirmar la causa real y reparar sin agravar el fallo.

Factores de uso y entorno que impiden el arranque

Antes de pensar en una avería, conviene revisar el uso y el entorno. Muchos bloqueos tienen causas simples que puedes comprobar con calma y sin herramientas.

La idea es seguir un criterio: primero ajustes de usuario, luego condiciones del espacio y, por último, factores eléctricos básicos. Así descartas lo evidente y ganas tiempo si necesitas ayuda profesional.

  • Modo y temperatura: asegúrate de que no esté en “Ventilación” o “Seco” si buscas frío. Ajusta la consigna al menos 2–3 °C por debajo (frío) o por encima (calor) de la temperatura ambiente y espera unos minutos.
  • Temporizadores y bloqueo infantil: revisa si hay programación activa o “lock” en el mando o en la app. Borra horarios, desactiva el bloqueo y vuelve a ordenar el encendido.
  • Demoras de seguridad: tras un corte de luz o un cambio de modo, algunos equipos se retrasan 3–10 minutos. Espera ese margen sin apagar y encender repetidamente.
  • Filtros sucios: un filtro obstruido reduce el aire y puede provocar protección. Sácalos con el equipo apagado, límpialos con agua templada, deja secar y reinstala. Repite cada 1–3 meses según uso.
  • Unidad exterior obstruida: hojas, polvo o objetos pegados a la reja elevan la temperatura y el sistema no arranca. Deja al menos 30–50 cm libres alrededor y limpia suavemente la rejilla visible.
  • Temperatura exterior extrema: en calor intenso o frío severo, algunos modelos limitan o bloquean el arranque. Si es posible, espera a una franja horaria más favorable o reduce la exigencia de la consigna.
  • Drenaje y bomba de condensados: si la bandeja está llena o la bomba da alarma, el equipo se bloquea por seguridad. Vacía la bandeja si es accesible y verifica que el tubo no esté doblado u obstruido.
  • Tensión inestable: alargadores, regletas saturadas o enchufes flojos causan caídas de voltaje y el sistema no inicia. Conecta directo a un punto firme y evita compartir toma con aparatos de alto consumo.
  • Controles cruzados (mando y app): órdenes simultáneas pueden “pisarse”. Cierra la app, usa solo el mando o viceversa, y verifica que la hora del equipo sea correcta para evitar programaciones fantasma.

Si después de estas comprobaciones el aire no arranca, anota hora, modo, temperatura ajustada, temperatura ambiente y cualquier luz o mensaje en la pantalla. Esa información acelera el diagnóstico.

Para más orientación práctica y señales que conviene observar antes de llamar, puedes consultar recursos en SERVICIOTÉCNICO. ES. Y recuerda: si detectas olor a quemado, chasquidos eléctricos o calor excesivo en la carcasa, corta la alimentación y solicita un técnico.

Diferencias por tipo de equipo: inverter, multisplit y ventana

El síntoma “no arranca” no siempre significa lo mismo. Cambia según el tipo de equipo y su forma de gestionar órdenes, sensores y protecciones. Entender esas diferencias te ayuda a describir mejor el problema y a evitar pruebas que puedan dañarlo.

Equipos inverter

Un aire acondicionado inverter ajusta la velocidad del compresor con electrónica avanzada. Antes de arrancar, hace comprobaciones internas de temperatura, comunicación y consumo. Si algo no cuadra, el sistema se protege y bloquea el inicio.

Por eso, cuando un inverter no responde, puede haber luz en la unidad interior, pero el compresor no recibe la orden. Es normal que haya pequeñas demoras tras un cambio de modo o un corte eléctrico. Si la espera se alarga y aparecen parpadeos en los leds o un código de error, el equipo está avisando de una condición que impide el arranque.

Un detalle importante: en la mayoría de inverter el compresor no utiliza condensador de arranque. Si escuchas un zumbido sin giro, suele apuntar a otro elemento, como el ventilador, un relé que no cierra o una protección térmica. Forzar repetidos intentos sólo estresa la electrónica.

Ejemplo práctico: tras un día muy caluroso, el equipo intenta arrancar y se para en segundos. Puede estar limitado por temperatura elevada en la unidad exterior o por lectura extraña de un sensor. En estos casos, la protección es intencional.

Sistemas multisplit

En un multisplit, varias unidades interiores dependen de una sola unidad exterior. Aquí la coordinación lo es todo: la exterior decide qué interior puede arrancar, en qué orden y con qué potencia. Si hay conflicto, la máquina puede posponer o negar el arranque.

Es habitual que, si una estancia reporta un fallo relevante, toda la instalación lo “sienta”. Un error en una sola unidad interior puede bloquear el arranque del conjunto hasta que se solucione. También influye el modo: si una habitación pide calor y otra frío, el sistema prioriza o retrasa órdenes para evitar daños.

Otro comportamiento común son las esperas escalonadas. La exterior evita que todas las interiores arranquen de golpe. Si notas que una enciente ventilador pero no hay frío y otra ni siquiera arranca, la causa puede ser la gestión de prioridades y no un fallo eléctrico.

Ejemplo práctico: tres habitaciones piden frío a la vez. Dos arrancan con un pequeño retraso y la tercera tarda más o se queda esperando. No es una avería inmediata; el sistema está modulando para no saturar la unidad exterior.

Equipos de ventana y portátiles

Los equipos de ventana y los portátiles son más sencillos, pero sensibles a la ventilación y a la evacuación de agua. Si la rejilla está obstruida o el depósito de condensados está lleno, el equipo puede negar el arranque o detenerse pronto por temperatura.

Su control suele ser básico: un selector de modo, un termostato y poco más. Esto implica que, a veces, el usuario percibe “no arranca” cuando en realidad cumple un ciclo de espera para proteger el compresor. Si cambias de frío a calor o viceversa, pueden aparecer pausas más largas de lo esperado.

Otro punto frecuente es la alimentación. Estos equipos comparten enchufe con otros aparatos y son más propensos a caídas de tensión. Si al encender luces o un microondas el aire se queda mudo, puede ser un tema de línea eléctrica insuficiente y no un fallo del compresor.

Ejemplo práctico: un portátil deja de arrancar en días muy húmedos. El depósito de agua está al límite y el aparato corta por seguridad. Vaciar el depósito y mejorar la salida del tubo suele devolver la operación normal, siempre que no existan otros avisos.

cuando un aire acondicionado no arranca, el tipo de equipo marca el patrón: el inverter se protege mediante controles más finos, el multisplit coordina prioridades entre estancias y el de ventana/portátil depende mucho de la ventilación y el drenaje. Identificar cuál tienes y cómo gestiona sus protecciones te orienta para describir el síntoma con precisión y decidir el siguiente paso sin riesgos.

Consecuencias de forzar el arranque y riesgos a evitar

Un equipo que se niega a arrancar suele estar en modo protección. Forzarlo “a toda costa” no soluciona el origen y, en cambio, aumenta el riesgo de daños caros y situaciones inseguras.

La primera víctima de un arranque forzado puede ser el compresor. Si hay baja presión por fuga de refrigerante, el retorno de aceite se reduce y el compresor trabaja mal lubricado. Esto acelera el desgaste de rodamientos y válvulas internas, y puede terminar en gripaje.

También hay riesgo de sobrecorriente. Cuando el equipo intenta iniciar sin condiciones correctas (obstrucciones, ventilador parado, temperaturas extremas), la demanda eléctrica sube de golpe. Ese estrés castiga la placa electrónica, los relés y el cableado, y puede disparar el disyuntor o fundir fusibles.

En equipos inverter, la electrónica de potencia (módulo IPM) es especialmente sensible a arranques repetidos con fallos. Cada intento en falso eleva la temperatura del módulo y acorta su vida útil. Un bloqueo que se ignora hoy puede terminar en un error crítico mañana.

Cuando el ventilador de la unidad exterior no gira y aun así se insiste, la presión de descarga sube rápido. El resultado probable es sobrecalentamiento y disparo de protecciones térmicas. En condiciones severas, el aislamiento de bobinados se degrada y aparecen ruidos o vibraciones anómalas.

Forzar el arranque también agrava averías latentes. Un condensador de arranque degradado o un conector flojo puede “medio funcionar” por un rato, pero cada intento fallido acelera la fatiga del componente y complica el diagnóstico posterior.

En paralelo, existe un riesgo eléctrico real. Maniobras improvisadas sobre bornes, puentes en protecciones o manipulación del cableado sin medir ni aislar pueden causar choques, chispazos y, en el peor caso, incendio. El coste de “probar suerte” es mucho mayor que esperar una revisión segura.

No menos importante es la pérdida de garantía. Cualquier evidencia de intervención inadecuada en la electrónica, el circuito de refrigerante o las protecciones puede invalidar coberturas del fabricante o instalador.

Hay señales que invitan a detenerse: olor a quemado, ruidos eléctricos, calor inusual en la carcasa, cables decolorados o un código de error persistente. En esos escenarios, insistir no aporta nada y eleva exponencialmente el riesgo.

Si el aire acondicionado no arranca y ha mostrado paradas inmediatas o bloqueos repetidos, lo responsable es desconectar desde su protección y pedir una evaluación profesional. Un técnico comprobará condiciones de seguridad, estado del circuito frigorífico y salud de la placa electrónica sin exponer el equipo.

Prevenir es mejor que forzar: filtros limpios, unidad exterior despejada y un uso acorde a la temperatura ambiente reducen la probabilidad de bloqueos. Cuando el síntoma persiste, documentar el patrón de luces, los momentos del fallo y el modo seleccionado agiliza el diagnóstico y evita pruebas de riesgo.

Para entender por qué el sistema se protege y cómo describir el fallo con precisión, consulta la guía completa en esta referencia. Te ayudará a tomar decisiones seguras antes de cualquier intervención.

Señales que orientan el diagnóstico sin intervenir

Antes de tocar nada, observa. Estas señales te ayudan a describir el fallo sin riesgos y a dar al técnico datos útiles. Tómalas como una lista de comprobación sencilla: mira, escucha y anota cuándo pasa, cómo se comporta el equipo y qué cambia en el entorno.

  • Luces y pantalla. Fíjate si hay pilotos encendidos o parpadeos con un patrón repetido. Anota colores, cantidad de destellos y si cambian al intentar encender.
  • Respuesta al mando a distancia. Comprueba si el equipo emite pitido o cambia el icono de modo al pulsar. Si no hay respuesta, prueba a acercarte y a apuntar directo al receptor.
  • Temporizadores y bloqueos. Revisa si hay un temporizador activo o bloqueo infantil en el mando o en el frontal. Cancela cualquier programación y vuelve a probar tras unos minutos.
  • Tiempos de espera. Tras un corte de luz o un cambio de modo, algunos equipos se demoran. Espera de 3 a 10 minutos y observa si hay algún intento de arranque.
  • Ruido de arranque. Escucha si aparece un zumbido breve o intentos de giro de ventiladores. Un silencio total apunta a falta de orden o de corriente; un zumbido con parada inmediata sugiere protección activa.
  • Flujo de aire interior. Enciende en modo frío y comprueba si el ventilador interior sopla, aunque sea sin frío. Si no sopla nada y las luces están encendidas, anota ese detalle.
  • Unidad exterior visible. Sin abrir nada, mira si los ventiladores arrancan o permanecen parados cuando la interior intenta funcionar. Si oyes clics y nada más, regístralo.
  • Filtros y salidas de aire. Observa si los filtros se ven sucios a simple vista y si las rejillas están despejadas. Un caudal muy bajo puede provocar paradas por seguridad.
  • Temperatura y entorno. Anota la temperatura aproximada exterior e interior y si hay sol directo o viento fuerte sobre la unidad exterior. Condiciones extremas pueden retrasar o impedir el inicio.
  • Olores, calor o marcas. Detecta olor a quemado, calor anormal en la carcasa o marcas oscuras. Si aparece cualquiera de estos signos, corta la alimentación desde su automático y no insistas.
  • Agua y condensados. Comprueba si hay agua acumulada bajo la unidad interior o goteos inusuales. Algunas bombas de condensados bloquean el arranque si detectan nivel alto.
  • Historial del fallo. Anota cuándo empezó, si es continuo o intermitente y qué pasó justo antes (tormenta, obra, limpieza, mudanza). Este contexto es clave para acotar el origen.
  • Prueba básica de toma de corriente. Verifica si en el mismo enchufe u otra toma cercana funcionan otros aparatos. Si hay un automático bajado en el cuadro, anótalo sin subirlo repetidas veces.

Con estas observaciones tendrás un retrato claro del síntoma: qué hace, cuándo lo hace y qué condiciones lo rodean. Entregar esta información junto al modelo del equipo ahorra tiempo en el diagnóstico y reduce intentos de arranque innecesarios. Si detectas señales de calor, olor a quemado o paradas inmediatas y repetidas, desconecta y solicita revisión profesional cuanto antes.

Recomendaciones seguras y cuándo llamar al técnico

Prioriza tu seguridad: si notas olor a quemado, chispas, ruidos eléctricos o la carcasa muy caliente, corta la corriente desde el cuadro y no intentes reiniciar. Estos avisos suelen indicar un fallo que puede empeorar con cada intento.

No fuerces el equipo: reinicios continuos o encendidos y apagados rápidos castigan el compresor y la electrónica. Si tras esperar unos minutos el aire acondicionado sigue sin arrancar o se bloquea al instante, detén las pruebas.

Evita abrir la unidad: detrás de las tapas hay partes con tensión y componentes sensibles. Las mediciones de voltaje, la revisión de la placa, de sensores o de elementos del circuito frigorífico deben hacerlas profesionales con herramientas y protección adecuadas.

Revisa lo básico sin riesgos: confirma que el disyuntor esté arriba, que el enchufe o regleta funcionen, que las pilas del mando tengan carga, que no haya temporizadores activos y que los filtros estén limpios. Asegura también espacio libre alrededor de la unidad exterior para una correcta ventilación.

Documenta el síntoma: anota si hay silencio total, si parpadean las luces, si aparece algún código de error y cuánto tarda en intentar arrancar. Indica modo seleccionado, temperatura marcada y condiciones del entorno. Esta información ahorra tiempo y reduce visitas repetidas.

Cuándo llamar al técnico: si el equipo no responde, se para al momento, muestra avisos persistentes o detectas posibles fallos en sensor, presostato, condensador o compresor, contacta con un servicio autorizado. Una revisión profesional puede confirmar la causa y evitar daños mayores. Para ampliar criterios antes de la llamada, consulta la guía completa.

Temas relacionados para profundizar

Profundizar en los motivos por los que un aire acondicionado no arranca ayuda a prevenir nuevas paradas y a explicar mejor los síntomas a un técnico.

Cuando el equipo no enciende pero sí hay luces, suele haber una orden que no llega al destino. A veces es un simple conflicto de modo o un temporizador activo; otras, una lectura incoherente que dispara una protección.

Componentes y lecturas que confunden

Un sensor NTC fuera de rango puede bloquear el inicio sin mostrar un mensaje claro. Si el display indica cambios de modo, pero no hay arranque, ese dato orienta hacia la sensórica.

La placa electrónica coordina retrasos, prioridades y seguridad. Reinicios espontáneos, leds con patrones extraños o pitidos sin respuesta apuntan a su control. Registrar el orden de los parpadeos es útil para interpretar un código de error.

En equipos ON/OFF, un condensador de arranque debilitado provoca zumbidos o intentos breves sin giro. En inverter, el síntoma cambia: puede haber silencio o paradas inmediatas por protección del módulo de potencia.

Situaciones cercanas que parecen lo mismo

“Enciende pero no enfría” no es igual a “no arranca”. Si el ventilador interior funciona y la unidad exterior no, la pista va al circuito frigorífico o a la orden de compresor.

“Arranca y se detiene a los minutos” sugiere una protección térmica o de presión. Suele relacionarse con filtros sucios, obstrucción en la unidad exterior o falta de refrigerante que activa presostato o control de baja presión.

“Intermitente con clima extremo” puede deberse a límites operativos. Con calor o frío intensos, la máquina espera condiciones seguras antes de iniciar el ciclo.

Instalación, entorno y hábitos

Una instalación eléctrica con caídas de tensión afecta al arranque. Conexiones flojas, enchufes recalentados o protecciones mal dimensionadas generan bloqueos y falsos disparos.

El entorno también pesa: unidad exterior sin ventilación, rejillas tapadas o bandeja de condensados llena. Incluso una bomba de condensados con alarma puede impedir iniciar el equipo por seguridad.

Los hábitos de uso cuentan. Cambios constantes de modo, setpoints muy próximos a la temperatura ambiente o intentos repetidos en poco tiempo activan demoras y pueden confundirse con averías.

Si quieres ampliar conceptos y repasar síntomas con más detalle, consulta la guía completa. Reúne señales típicas, causas frecuentes y consejos para describir el fallo sin intervenir.

Oscar
Oscar

Soy Oscar, técnico especializado en reparación y mantenimiento de electrodomésticos con más de diez años de experiencia trabajando con marcas de línea blanca, climatización y pequeños aparatos del hogar. A lo largo de mi carrera he colaborado con talleres independientes, distribuidores y centros de asistencia, lo que me ha permitido conocer de primera mano los fallos más habituales y cómo solucionarlos de forma práctica y segura.

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